Calentamiento global y crisis de biodiversidad

El calentamiento global actual, brusco y agudo, es una consecuencia directa de las desmesuradas y poco reguladas actividades humanas sobre el planeta. Pero es solo una de las causas próximas de la crisis ambiental, cuya principal y más grave consecuencia anómala sobre la vida es la pérdida de biodiversidad (medida como extinción global de especies y local de poblaciones y como declive de efectivos). Sin embargo, mientras que el cambio climático está recibiendo atención por parte de gestores y medios de divulgación, a la crisis de biodiversidad, mucho más crucial, se la presta mucha menos atención.

Legagneux P, Casajus N, Cazelles K, Chevallier C, Chevrinais M, Guéry L, Jacquet C, Jaffré M, Naud M-J, Noisette F, Ropars P, Vissault S, Archambault P, Bêty J, Berteaux D and Gravel D (2018) Our House Is Burning: Discrepancy in Climate Change vs. Biodiversity Coverage in the Media as Compared to Scientific Literature. Front. Ecol. Evol. 5:175. doi: 10.3389/fevo.2017.00175

 

closing-the-biodiversity-action-gap

Anuncios

Conservación del entorno de Doñana

“La Estación Biológica de Doñana elabora un contundente informe que demuestra que para la conservación de la biodiversidad de la zona hay que demoler el complejo urbanístico Marina Isla de Valdecañas”, dicen Ecologistas en Acción.

Aunque es de prever que quienes deben tomar cartas en el asunto se lo pasen por el forro, como se pasan todo lo que quieren sin atender a razones de orden científico. Especialmente, ahora que ha usurpado el poder la derechuza de más rancio abolengo (véase https://joseluisyela.wordpress.com/2019/01/10/la-confianza-en-las-conclusiones-de-la-ciencia-segun-ideologia/).

El informe: https://www.ecologistasenaccion.org/wp-content/uploads/2019/01/conclusiones-informe-efectos-ambientales-urbanizacion-humedal-protegido.pdf?fbclid=IwAR2pbpvn-_4x_NwvHtu4gkKwhpmTZsKjXKWRxkKlv_N96DW37q7q9p-UVEU

Entre Escila y Caribdis

Entre Escila y Caribdis, entre lo blanco y lo negro, entre dos aguas: la tremenda paradoja que refleja la historia evolutiva de un linaje de antropoides, nosotros, que no podría haber llegado a la situación de dominio de las inestabilidades e imponderables ambientales, y por ende de bienestar de que disfruta (expresado como disponibilidad promedio de refugio, alimentación y longevidad/viabilidad/dominio del dolor y de la enfermedad), de no haber sido por su extraordinaria agresividad para hacer frente a un ambiente muy adverso a lo largo de su proceso de diferenciación filogenética. Agresividad y sociabilidad están en la base misma de nuestro potencial evolutivo; lo cual, unido a la liberación de las manos gracias a la adopción de la postura bípeda y a la generalización de la alimentación a base de carne, permitió el grado de encefalización de que gozamos. La paradoja se produce cuando la agresividad se manifiesta sobre nosotros mismos, y comprendemos que debemos neutralizarla y reconducrila. O estamos abocados a la extinción inmediata. Magistral artículo sobre ello de mi colega Pepe Carrión, catedrático de Evolución Vegetal de la Universidad de Murcia, que recojo aquí completo:

LA BONDAD INSENSATA Y CONTAGIOSA.

Diario La Verdad, 29 de diciembre de 2018.

“En una serie televisiva (Rectify, Sundance TV) para frikis del psicodrama, un abogado conservador y creacionista, en catarsis de sinceridad tras un diagnóstico de cáncer, le confiesa a un colega: “el hombre no ha cambiado en siglos; en realidad no estoy seguro de que no vengamos del mono, así que ten mucho cuidado”. Viendo el capítulo, no me pareció excepcional situar al “mono” como arquetipo de nuestra inclinación a la violencia, pero es irrebatible que somos una especie dual, capaz de comportamientos muy agresivos y paradójicamente, conductas altruistas.
Nos hemos dispersado como una anomalía evolutiva que conlleva una capacidad de transformación planetaria sin precedentes en un itinerario de 4500 millones de años. Si miramos los impactos de nuestras actividades (Cumbre de París sobre Cambio Climático), el veredicto de necedad colectiva resulta inapelable. Organizados en estructuras patriarcales y jerarquizadas, se ha decidido excluir a la mayoría para que unos pocos tengan la prerrogativa de vivir en este planeta finito y superpoblado. Para enfrentar este desafío, tenemos todo lo que no necesitamos: políticas devotas del monoteísmo al estilo PIB, humanoides con habilidades técnicas pero descerebrados para el razonamiento, alienados, sensibles a la propaganda, proclives al estereotipo, moralmente torpes o inestables, apresurados, obedientes a la presión grupal y encima gobernados por burócratas dóciles.
El siglo de la crisis parece igualmente debutar como el siglo del trastorno. En una novela sobrecogedora (La posibilidad de una isla), Michel Houllebecq teatraliza magistralmente este universo de materialismo mecanicista que niega la existencia del alma. Lo ilustra un monólogo del protagonista: “si agredes al mundo con suficiente violencia, él te acaba escupiendo su cochina pasta; pero nunca, nunca te devuelve la alegría”. En mi opinión, el prontuario de Houllebecq viene a disponer que los sueños no se perdonan, pero habrá permiso para conductas que tradicionalmente han sido censuradas por el bien común.
La humanidad, que antaño era un espectáculo para los dioses del Olimpo, nos dice Walter Benjamin, se ha convertido ahora en un espectáculo en sí misma: “su autoalienación ha alcanzado un grado que le permite vivir su propia destrucción como un goce estético de primer orden”. En contraste, parece como si estuviéramos obligados a procurarnos una felicidad que al final, por imperativa, resulta angustiosa. Y lo cierto es que claudicar resulta sedante.
En esta escena desesperanzada, convendría preguntarse por qué seguimos aquí después de tanto desatino y con este bagaje prehistórico de atavismo autolesivo. Mientras el máximo altruista para muchos habitantes de las sociedades acomodadas pasa por un “like” en Facebook, lo cierto es que cada día, millares de personajes anónimos infectan el economicismo imperante con el virus de la bondad. Gabriele Nissim en su libro “La bondad insensata” (Siruela) nos introduce al “secreto de los justos”: personas que se han enfrentado al mal en actos de altruismo extremo que les ha costado la vida, o en los que definitivamente la han arriesgado. La obra de Moshe Bejski, presidente de la Comisión de los Justos, es palmaria: tantos y tantos que se negaron a cometer injusticias o velaron porque no se cometieran, participando activamente en la defensa de los inocentes durante genocidios, guerras y holocaustos.
Me pregunto si estos individuos excepcionales no han sido golpes accidentales de fortuna que nos han ido salvando como especie por cada pulso generalizado de atrocidad. Valentías incómodas como refugios de paz en tiempos de terror.
La gravedad de la crisis actual supone una oportunidad para utilizar el bien absoluto como senda colectiva y lección contagiosa. Si venimos del “mono”, seámoslo en el contexto de la tradición china, que realza el poder imitativo de los simios, hoy reconocido por la neurología en la sensacional prevalencia de las neuronas espejo.
No hablo de religión, sino de humanismo, incluso de un ateísmo humanista. Se ha demostrado que comunicar la magnanimidad puede cambiar los acontecimientos, provocando cortocircuitos en sistemas totalitarios o paradigmas basados en la violencia. Lo que demuestra la historia que no se cuenta en los noticiarios es que incluso en un mundo tan desgarrado, algunos individuos han alcanzado niveles insólitos de valor promovido por la empatía.
Cabe atizar el sentido del heroísmo en los actos más pequeños, ese lenitivo socrático individual con toda la dignificación colectiva para quienes asuman riesgos de padecer consecuencias negativas por los demás. Y luego un trabajo íntimo: comprometerse por dentro, sanar nuestra tendencia innata hacia el narcisismo agresivo. Finalmente una revolución educativa: capacitar para la transmisión del altruismo como recurso adaptativo en pro de la supervivencia. Aprender a darle forma temática a nuestra existencia en el contexto de una comunidad universal sin fronteras. Todos necesitamos aprender a construir sentido para nuestra vida. Es otro rasgo humano: necesitamos creer en algo, a veces sin matices.”

El “verdadero” valor de la biodiversidad

Las contribuciones parciales de especies individuales a índices únicos de biodiversidad subestiman la contribución de toda la comunidad en relación con una gama más amplia de valores de ésta para la sociedad.

(https://www.nature.com/articles/s41598-018-25339-2)

Una tarea importante para quienes toman decisiones es decidir cómo considerar, de manera explícita, los valores monetarios, culturales y de conservación de la biodiversidad a la hora de planificar el uso sostenible de la tierra. Existe, por lo tanto, una necesidad importante de comprender qué significa realmente “valorar” la biodiversidad. Por ejemplo, cuantificar cuántas y qué especies son importantes para proporcionar servicios de ecosistemas u otros valores. La elaboración de índices a escala del ecosistema requiere, sin embargo, ponderar la contribución relativa de las distintas especies a los diferentes valores. Usando aves de campiña, ilustramos cómo las especies contribuyen a diferentes valores de biodiversidad, a saber, al utilitario (potencial de depredación de semillas de especies vegetales plaga), al cultural (consideración de las distintas especies en la poesía), al de conservación (disminución y rareza) y al valor inherente (todas las especies son iguales). A menudo, un subconjunto de la comunidad realiza importantes contribuciones a cada valor y las diferentes especies son importantes para diferentes valores, lo que no genera correlaciones o, en algunos casos, genera correlaciones negativas entre las contribuciones relativas de las especies a diferentes valores. Nuestros resultados y métodos que utilizan las contribuciones relativas de las distintas especies a los valores de biodiversidad pueden ayudar a tomar decisiones, al sopesar diferentes valores en las políticas y estrategias para la gestión de los recursos naturales. Llegamos a la conclusión de que reconocer la importancia del rango de valores de biodiversidad que son evidentes desde diferentes perspectivas es crítico si se quiere logra que la sociedad conceda a la biodiversidad el valor total de la biodiversidad.

Plásticos: un problema añadido

Datos sobre la contaminación que causa el plástico que quizás no sabías

(http://www.ambientum.com/boletino/noticias/Datos-sobre-la-contaminacion-que-causa-el-plastico-que-quizas-no-sabias.asp?utm_campaign=11032015not&utm_medium=email&utm_source=newsnoticias)

En tan solo unas décadas ha pasado a ser componente habitual en todo tipo de objetos

El plástico es omnipresente. Podemos encontrarlo en los envases de los productos, incluso como ingrediente en los cosméticos, en el textil de la ropa, en materiales de construcción, juguetes y en multitud de utensilios y objetos.

Pongamos datos y ejemplos para este gran problema que es la contaminación causada por el plástico:

  • 8 millones de toneladas de basura al año llegan a los mares y océanos.
  • Esta cantidad es equivalente al peso de 800 Torre Eiffel, para cubrir 34 veces la isla de Manhattan o el peso de 14.285 aviones Airbus A380.
  • Cada segundo más de 200 kilos de basura va a parar a los océanos.
  • Se desconoce la cantidad exacta de plásticos en los mares, pero se estiman unos 5-50 billones de fragmentos de plástico, sin incluir los trozos que hay en el fondo marino o en las playas.
  • El 80% proviene de tierra firme.
  • El 70% queda en el fondo marino, el 15% en la columna de agua y el 15% en la superficie. Lo que vemos es solo la punta del iceberg.
  • Hay 5 islas de basura formadas en su gran mayoría por microplásticos algo similar a una sopa.
  • 2 de ellas se encuentran en el Pacífico, 2 en el Atlántico y 1 en el Índico.
  • Se estima que en 2020 el ritmo de producción de plásticos habrá aumentado un 900% con respecto a niveles de 1980.
  • Esto supone más de 500 millones de toneladas anuales y la mitad de este incremento se producirá tan solo en la última década.
  • Cada día se abandonan 30 millones de latas y botellas en España.
  • En España, el 50% de los plásticos que llegan a los sistemas de gestión de residuos terminan en los vertederos sin ser reciclados.
  • La producción global de plásticos se ha disparado en los últimos 50 años, y en especial en las últimas décadas.
  • Entre 2002-2013 aumentó un 50%: de 204 millones de toneladas en 2002, a 299 millones de toneladas en 2013.
  • China es el principal productor de plásticos seguido de Europa, Norte América y Asia (excluyendo ya a China).
  • Dentro de Europa, más de dos tercios de la demanda de plásticos se concentran en cinco países: Alemania (24,9%), Italia (14,3%), Francia (9,6%), Reino Unido (7,7%) y España (7,4%).
  • Existen muchos tipos de plásticos, aunque el mercado está dominado por cuatro tipos principales. Ejemplos de estos tipos de plástico son:
  • Polietileno (PE): Bolsas de plástico, láminas y películas de plástico, contenedores (incluyendo botellas), microesferas de cosméticos y productos abrasivos.
  • Polyester (PET): Botellas, envases, prendas de ropa y películas de rayos X
  • Polipropileno (PP): Electrodomésticos, muebles de jardín y componentes de vehículos.
  • Cloruro de polivinilo (PVC): Tuberías y accesorios, válvulas y ventanas.
  • La mayor parte de los plásticos se emplean en la fabricación de envases, es decir, en los dañinos productos de un solo uso.
  • En concreto en Europa la demanda de plásticos para envases fue del 39% en 2013, y en España ascendió al 45%.

Fuente: ecointeligencia.com / Ricardo Estévez

El maíz transgénico y la pérdida de biodiversidad

Que el maíz transgénico Bt puede tener efectos ambientalmente adversos, independientemente de otras cuestiones desastrosas de índole económica y social, ya no admite duda razonable, por más que la maquinaria proagrotransgénica bombardee incesantemente con su propaganda paracientífica, tratando de desacreditar tanto las evidencias en contra como a los defensores del principio de precaución, y desacreditándose en el fondo a sí misma. Otra cosa diferente supone la discusión sobre el significado de la biodiversidad y los mecanismos implicados en su génesis y dinámica evolutiva, cuestión de la que sistemáticamente se mantienen al margen la mayor parte de los proagrotransgénicos, probablemente por falta de formación biológica de cierto calado. El siguiente artículo discute algunas cuestiones importantes acerca de la distancia que puede recorrer el polen recombinante (y, por lo tanto, capaz de expresar la toxina) y su efecto potencial sobre especies no diana. ¿Cuál sería el resultado de la discusión si en vez de haberse usado como insecto modelo Inachis io (o Aglais io, como ahora se la conoce), se hubiese utilizado una plaga del maíz cuyos adultos llevan sobre sí frecuentemente polen, y son migradores de largas distancias (hasta 5.000 km), como Mythimna unipuncta?

**********

Estimating acute mortality of Lepidoptera caused by the cultivation of insect-resistant Bt maize – The LepiX model

Lorenz Fahse, Phillip Papastefanou y Mathias Otto

(https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0304380018300152)

“El cultivo del maíz Bt, genéticamente modificado para ser resistente a las plagas de insectos, ha llevado a intensos debates científicos y políticos sobre sus posibles impactos adversos sobre la biodiversidad. Para abordar mejor esta cuestión, desarrollamos un modelo de simulación basado en individuos (LepiX). LepiX considera la dinámica temporal de la liberación de polen de maíz y la fenología de las larvas de los insectos, así como la deposición de polen en las plantas hospedantes en relación con la distancia del campo de maíz, con el fin de estimar la mortalidad de larvas de lepidópteros expuestas al polen de Bt tóxico. Empleamos un análisis de exposición refinado, en comparación con enfoques anteriores, utilizando evidencia reciente sobre deposición de polen en hojas y sobre la heterogeneidad espacial del polen depositado en las hojas. Además, utilizamos un enfoque estocástico, teniendo en cuenta los datos de la bibliografía sobre la biología de las mariposas en combinación con datos históricos sobre la deposición de polen para predecir la coincidencia entre la fenología larvaria y la deposición de polen. Ya que las acciones de conservación pueden actuar a la escala de los individuos para las especies protegidas, LepiX, en tanto que modelo espacialmente explícito basado en los individuos, modelo, es adecuado para ayudar tanto en la evaluación de riesgos como en la propuesta de medidas de gestión basadas umbrales de mortalidad. Hemos contrastado nuestro modelo utilizando Inachis io (Lepidoptera: Nymphalidae) como especie de mariposa y el cultivar MON810 de maíz resistente a insectos. De acuerdo con las predicciones basadas en otros modelos, identificamos los riesgos de mortalidad de las larvas de I. io de la segunda generación larval. Un análisis de la sensibilidad de los parámetros de entrada puso de relieve la importancia tanto de la pendiente [velocidad de respuesta] como del valor LC50 [concentración letal para la mitad de los individuos] de la curva dosis-respuesta, así como del primer día de eclosión larval [sic.; quiere decir de eclosión de los huevos]. Usando diferentes datos publicados para caracterizar la dosis-respuesta de polen MON810 sobre Inachis io, constatamos las consecuencias debidas a las incertidumbres en los parámetros ecotoxicológicos y, por lo tanto, resaltamos la importancia de manejar parámetros biológicos clave para obtener estimaciones fiables de los efectos, así como para la toma de decisiones (por ejemplo, en relación con las distancias de aislamiento) en la evaluación de riesgos”.

Uso frente a conservación

El uso de los recursos naturales y la conservación de la biodiversidad son dos aspectos de la gestión ambiental que deben ir de la mano. En España, país con escasa tradición en materia de conservación y con unos niveles de educación ambiental muy bajos, ambas actividades están peleadas la mayor parte de las veces. El siguiente artículo de Cristina Álvarez Vaquerizo, abogada ambientalista, es muy revelador de hasta qué punto el colectivo de personas que está detrás de una de ellas resulta favorecido y el que está detrás de la otra, perseguido:

Que suerte tienen los cazadores

http://www.efeverde.com/blog/creadoresdeopinion/suerte-cazadores-por-cristina-alvarez-baquerizo-abogada-ambientalista/

“A lo largo de mi ejercicio profesional he trabajado con  ecologistas o  conservacionistas, y también con cazadores. Y como en los últimos meses existe algo parecido a un debate entre unos y otros, he tenido ocasión de repasar mis opiniones al respecto. Creo que todos coincidiremos en que es imprescindible un entendimiento entre esos sectores. Porque la caza es una actividad que se desarrolla en el medio natural, que precisa de unas especies de fauna, e influye en otras. Su existencia debe ser tenida en cuenta, y debe estar bien regulada.

Eso querría  decir que todos estos sectores debieran sentirse cómodos, y que la actividad de la caza debería  arrojar un balance positivo para todos, lo que no esta ocurriendo hoy.

La razón por la que ese dialogo no esta funcionando es que entre ecologistas o conservacionistas y cazadores, existe un claro desequilibrio a favor de los cazadores, que son, desde mi punto de vista y de lejos, el sector mas afortunado de los que he citado.

Veamos:

Los cazadores mueven muchísimo dinero. Según José Luis Garrido Martín Director General de FEDENCA – en una publicación subvencionada presentada en un foro subvencionado[1]– el dinero generado por la acción de cazar las especies de caza menor  alcanzaría los 741.000.000 €, mientras que el inducido por la caza mayor es de 303.359.650 €. Aquí tenemos una formidable cantidad, que dota a los cazadores de un innegable protagonismo en la economía y el desarrollo rural. Pero, vaya, eso no parece repercutir como debiera en el bienestar común, ya que en realidad, y según la misma fuente  la caza es una actividad con muchas facetas de economía oculta” (sic). La razón de que no se sepa exactamente cuanta economía oculta sobrevive en la caza, es la falta de datos. Podría hacerse una encuesta, claro, como en otros países, pero parece que eso aquí no funcionaria  sino que serian “encuestas que proporcionarían muchos datos estimados y, por tanto, también de fiabilidad limitada (sic). Vamos, que debemos suponer que se dirían mentiras. Se han dedicado muchos esfuerzos a investigar sobre como aflorar el dinero oculto o al menos cuantificarlo, incluso han existido iniciativas parlamentarias como el grupo que en 2003 se ocupó del asunto coordinado por la secretaría técnica del Grupo Parlamentario del Partido Popular, y con la participación muy activa de la Real Federación Española de Caza (RFEC). Pero nada, no aflora. “La mayoría de las partidas son pagadas por los cazadores sin recibir ninguna factura al respecto. Con carácter general, los pagos por cacerías, que es la partida más grande del estudio citado, no disponen de ningún registro contable ni declaración a la hacienda pública” (sic)

Conservacionismo, fondos auditados

En cambio, los grupos conservacionistas mueven bastante menos dinero. Y esos fondos, son exhaustivamente auditados, certificados, publicados, examinados y debatidos. Son tan transparentes que hasta Jara y Sedal puede publicarlos. Si una ONG no actuase de ese modo, (aunque algunas de ellas no aceptan subvenciones o contratos públicos) no recibiría  un euro de ningún ente ni publico ni privado. Ningún ciudadano pagaría cuota alguna. Esa es la primera razón por la que creo que los cazadores tienen mucha suerte y se ahorran mucho papeleo y un pastizal de impuestos que los ecologistas tienen que pagar. Primer desequilibrio.

Los cazadores se apropian de recursos que no son suyos. La verdad, aunque se nos olvida con frecuencia, es que salvo en el caso de las granjas cinegéticas, lo que los cazadores capturan o matan son animales que no les pertenecen. Tampoco nos pertenecen a los demás, ni son comunes. Según el derecho, la fauna silvestre sigue siendo “res nullius”, es decir, no tienen dueño. Pero una vez, por ejemplo, que una finca se ha vallado, para que los venados no se escapen, los propietarios del coto y los cazadores actúan como si esos venados fuesen suyos. Y además, los gestionan, podríamos decir “los cuidan”. Y… ¿a nadie se le mueve un músculo mental pensando esto? Porque si alguien se apropia de un animal, lo alimenta y le facilita la vida para obtener de el un beneficio, ese alguien es un ganadero,  no un cazador. Los cazadores y los dueños de acotados se escabullen de esa acepción y se ahorran la pesadilla burocrática de la legislación ganadera. Un chollo. Ni registros, ni guías, ni condiciones zoosanitarias, ni, por supuesto, bienestar animal. Después de todo, los animales no son suyos. En cambio, los ecologistas trabajan con las poblaciones de fauna silvestre a favor de su recuperación poniendo sus recursos y medios en favor de algo que ven como realmente común, de lo que no tienen la menor intención de apropiarse. Y no se quedan con nada. Segundo desequilibrio.

Los cazadores y la Ley. Según fuentes fiables como las memorias de la Fiscalía Coordinadora de Medio Ambiente y Urbanismo[2], y los Informes anuales del Seprona, los delitos e infracciones ambientales en general disminuyen excepto los cometidos contra la fauna, y dentro de esta, los cometidos por el ejercicio de la caza. La batalla en torno a los métodos ilegales de caza se esta dando en dos planos; por un lado, se están modificando las leyes para tratar de legalizar métodos de caza no selectivos o crueles, mientras que por otra parte se están usando ilegalmente en la practica. Se siguen colocando crecientemente cepos, se sigue empleando el veneno. Últimamente se vuelven a ver disparos contra especies amenazadas. Los ecologistas, sin embargo, se ven obligados a un respeto estricto de la legalidad en todas sus actuaciones. Y además, y muy a su pesar, se ven obligados a actuar muchas veces como asesores gratuitos  de las administraciones publicas (actividad bien diferente al lobby, ya nos gustaría), porque estas, en definitiva cambian cada cuatro años y siempre se están empezando a enterar cuando se van, así que si, los ecologistas, que no cambiamos cada cuatro años, debemos conocer la ley y debemos enseñar a los demás como aplicarla.  Tercer desequilibrio

Yo no se ustedes pero yo diría que un colectivo tan afortunado como el de los cazadores, que maneja dinero en economía  oculta que no tributa, emplea para un uso privativo recursos que no le pertenecen y además incumple la ley con frecuencia, debería mostrarse humilde cuando se refiere a los ciudadanos que directamente o a través de las organizaciones que les representan, expresan sus posiciones sobre el mejor modo de proteger la naturaleza. Mostrarse humilde y debatir con alguna clase de elegancia moral. Estamos muy necesitados de ello, además.


[1] “La Caza, Sector económico” Ponencia presentada en el Foro de la Real Federación Española de Caza sobre “La responsabilidad de los accidentes de tráfico con fauna silvestre” en Madrid, el 6 de junio de 2012

[2] Véase en particular la de 2013.”