El papel de los huertos familiares y colaborativos en la conservación de la biodiversidad

El papel de la agricultura convencional intensiva en relación con la destrucción de la biodiversidad ha quedado bien demostrado en multitud de publicaciones aparecidas durante la última década (puede leerse un comentario en https://joseluisyela.wordpress.com/2015/06/26/david-tilman-la-biodiversidad-y-la-agricultura-2/). Una de las posibles soluciones tanto para la conservación del suelo y de la diversidad del paisaje agrario como para evitar la ingesta de productos tratados químicamente y las largas cadenas de transporte e intermediación del alimento es la puesta a punto de huertos familiares y colaborativos. Añado un artículo al respecto:

Huertos compartidos, plataforma de consumo colaborativo

(http://www.ambientum.com/boletino/noticias/Huertos-compartidos-plataforma-de-consumo-colaborativo-.asp?utm_campaign=11032015not&utm_medium=email&utm_source=newsnoticias)

 

Estudio realizado sobre 70 plataformas de consumo colaborativo de cuatro países europeos.

¿El consumo colaborativo es un negocio? ¿Qué aporta a la sociedad? ¿Es un cambio de paradigma o no va a cambiar nada? Estas son algunas de las preguntas a las que quiere responder el estudio ”¿Colaboración o negocio?

Consumo colaborativo:

“Del valor de los usuarios a una sociedad con valores”, presentado recientemente  en la Universidad Complutense de Madrid, y realizado por cuatro organizaciones de consumidores europeas: OCU (España), Altroconsumo (Italia), Deco Proteste (Portugal) y Test Achats (Bélgica), con la colaboración del grupo de investigación Cibersomosaguas de la UCM, y el apoyo de Ouishare España.

Los resultados de una encuesta a 8.500 usuarios de consumo colaborativo de cuatro países europeos (España, Italia, Bélgica y Portugal) y el análisis de 70 plataformas de consumo colaborativo incorporando aspectos sociales y legales, hacen de este estudio el primero en considerar una visión global de este fenómeno, que aunque no tan nuevo en su concepto sí que representa un salto en la forma de consumir debido a la irrupción del proceso de digitalización y al uso de las redes sociales.

Huertos Compartidos, una iniciativa que pone en contacto a personas que quieren cultivar sus propios alimentos, con propietarios de tierras, que las ceden, a cambio de compartir la cosecha (Huerto Compartido), o las alquilan (Huerto de Autoempleo), ha sido una de las 70 plataformas de consumo colaborativo que han participado.

Tras analizar cuatro grandes parámetros: usabilidad y funcionalidad, confianza y reputación virtual, reglas de uso para los usuarios y huella social en la comunidad, Huertos Compartidos ha sido considerada dentro del reducido grupo de “Plataformas orientadas a la comunidad y que se plantean como objetivo mejorar la cohesión social o promover hábitos de consumo más sostenibles”.

“En Huertos Compartidos trabajamos para que el consumo colaborativo sea una opción sostenible para el desarrollo social entendido en todas sus facetas. Gracias al rigor de estudios como éste se podrá avanzar en esa línea, aclarando conceptos, identificando dificultades y áreas de mejora que hagan posible que todos los agentes contribuyamos a un consumo más responsable “, comenta Santiago Cuerda, coordinador de Huertos Compartidos.”

Fuente: reforesta.

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