El negocio de la extinción

WWF: “Acabemos con el negocio de la extinción”

(http://www.ambientum.com/boletino/noticias/WWF-Acabemos-con-el-negocio-de-la-extincion.asp?utm_campaign=11032015not&utm_medium=email&utm_source=newsnoticias)

 

Por Luis Suárez, Responsable del Programa de Especies en WWF.

“Los datos son abrumadores. El tráfico ilegal de especies de fauna y flora está considerado como el tercero más grave del mundo, tan sólo superado por el de drogas y armas.

Cada año, se comercializan de forma ilegal 1,5 millones de aves vivas y 440.000 toneladas de plantas medicinales, se matan 120 tigres, unos 30.000 elefantes, más de 1.000 rinocerontes y 13.000 pangolines y se talan 1.000 toneladas de madera exótica, como el palo rosa.

Este negocio ilegal mueve más de 10.000 millones de euros al año, que pueden llegar a ser 27.000 millones si se incluyen pescados y madera. Y las cifras son seguramente mucho mayores puesto que estos datos proceden solo de las incautaciones realizadas por la policía y aduanas en distintas partes del mundo.

El impacto sobre la biodiversidad es enorme. La población mundial de tigre se ha reducido en un 97% en el último siglo, ciertas poblaciones de elefantes de Tanzania se han mermado en un 50% en los últimos 9 años y las 4 especies de pangolines asisticos se encuentran al borde de la extincion.

Pero también obstaculiza el desarrollo sostenible social y económico, ya que al esquilmar los recursos naturales de una zona se pone en peligro el futuro de muchas comunidades locales. Además, es una cuestión de seguridad nacional que afecta también a la salud mundial.

Más de 1.000 personas han muerto debido al tráfico de especies, mayoritariamente guardas en su labor de defensa de la biodiversidad.

Por este motivo, en los últimos años WWF ha puesto en marcha la Iniciativa internacional de crimen contra la vida salvaje, basada en 4 pilares: frenar el furtivismo, parar el tráfico ilegal, reducir la demanda y lograr una movilización internacional para conseguir financiación para luchar contra esta grave amenaza.

Uno de los grandes avances en los últimos años ha sido lograr el compromiso  de Naciones Unidas para exigir a sus Estados Miembros que actúen de forma contundente contra el tráfico ilícito de fauna y flora silvestres (ver Resolución de la ONU).

También es significativo que  la lucha contra este delito se ha convertido en una prioridad de la Oficina contra la Droga y el Delito, lo que está contribuyendo a mejorar la coordinación y eficacia de las agencias internacionales, incrementando la presión sobre el tráfico ilegal.

La implicación de las instituciones internacionales es imprescindible porque estamos hablando de un tráfico muy complejo, que mueve toneladas de productos de un continente a otro y en el que se han volcado redes criminales internacionales cegadas por los grandes beneficios que se pueden obtener por la creciente demanda y unos riesgos menores comparados con otros comercios ilícitos.

En los últimos 15 años (2000-2015) se han registrado más de 164.000 episodios de incautaciones en 120 países del mundo, es decir, una media de más de 30 operaciones diarias.

Las especies con las que se comercia son muchas y para múltiples fines, como fabricar  artículos de lujo (colmillos de elefantes o pieles de tigres),  decoración (corales o ciertas maderas tropicales), medicina tradicional oriental (vesículas de osos), alimentación (caviar) o mascotismo (loros o primates). Pero a veces las causas de esta demanda son mucho más oscuras.

Sin duda uno de los casos más dramáticos es el del cuerno del rinoceronte, ya que un rumor surgido en Vietnam sobre las propiedades supuestamente curativas – contra el cáncer – y afrodisiacas de este trozo de queratina (mismo material que nuestras uñas) ha disparado su demanda.

Esta creencia ha provocado que el número de animales abatidos para arrancarles brutalmente el cuerno haya pasado de apenas 13 ejemplares en 2007 a más de 1.200 en 2014.

En general los mayores flujos de comercio ilegal se producen desde África hacia el sudeste Asiático y a China, donde coinciden países con economías en fuerte crecimiento, grandes poblaciones y donde además aún perviven fuertes creencias tradicionales.

En cambio, ciertos productos pueden tener destinos más variados, como el tráfico de loros, que se dirige desde Suramérica y África hacia Europa y hacia Estados Unidos o el del caviar, que tiene a este último país como principal destino, siendo Rusia el principal intermediario.

España es la puerta de entrada a Europa de este tipo de comercio ilícito por su proximidad con otros continentes, especialmente con África y Latinoamérica, principalmente a través de los grandes puertos de Algeciras, Valencia y Canarias. Entre 2005 y 2014, el SEPRONA ha incautado 13.838 animales y sólo durante  2014 este mercado negro de animales ha movido en nuestro país 450.000 euros, según datos de CITES-España.

Desde 2005 hasta 2014 se decomisaron en España 4.742 reptiles, 3.096 aves y 1.379 mamíferos.  España es el destino más importante del mundo para las pieles de reptil (cocodrilos, pitones, lagartos): más de la tercera parte de las incautaciones mundiales en el periodo 2005-2014 se dieron en España, seguida de Singapur (16%), lo que hace sospechar que nuestro país no sólo funciona como país de tránsito, sino que puede ser destino de estos productos.

Sin embargo, aunque el tráfico de fauna es el que más noticias genera en cuanto a comercio ilegal de especies vivas, se ve desbancado por el comercio de plantas: tan sólo durante 2014 se intervinieron en las fronteras más de 10.000 cactus.

Desde sus orígenes, WWF consideró la persecución de determinadas especies para alimentar este tráfico ilegal como una de las mayores amenazas para la biodiversidad. Por este motivo, una de nuestras primeras campañas internacionales en la segunda mitad del siglo pasado estuvo centrada en frenar la matanza de rinocerontes africanos. WWF fue en los años 70 uno de los promotores de la creación del Convenio  sobre el Comercio Internacional de Especies de Fauna y Flora Silvestres (CITES), un acuerdo mundial del que forman parte más de 180 países y que regula el comercio de 30.000 especies de flora y 5.000 de fauna. WWF, junto a la UICN, creó TRAFFIC, una red internacional de expertos sobre tráfico de especies.

WWF sigue trabajando en distintos países del mundo para mejorar la vigilancia y protección de las especies amenazadas y reforzar la normativa y su aplicación, tanto a escala nacional como internacional para frenar el comercio ilegal. Pero es fundamental reducir la demanda.

Para ello, es necesario que todos los ciudadanos sean conscientes de la gravedad del problema y se impliquen es su solución. Basta con tomar algunas sencillas decisiones que nos lleven a consumir de forma responsable: elegir como mascota a una especie doméstica antes que una exótica o salvaje, evitar comprar animales o algunas de sus partes cuando viajas a otros países o exigir certificados que garanticen la sostenibilidad de los productos que proviene de la naturaleza (como FSC para la madera o MSC para el pescado), pueden contribuir de forma muy notable a reducir el problema.

Y hay que hacerlo ya, porque la naturaleza no puede esperar ni un segundo más. Entre todos, debemos acabar con el negocio de la extinción.

Luís Suárez, Responsable del Programa de Especies en WWF

Luis Suárez Arangüena, licenciado en Ciencias Biológicas, especializado en zoología por la Universidad Complutense de Madrid. Fue miembro fundador de la Asociación HAVELDA (1991), una pequeña organización ONG dedicada a la educación ambiental y la investigación y la conservación de la naturaleza. En septiembre de 1998 se incorpora a WWF España como biólogo conservador del Refugio de Montejo de la Vega (Segovia) con la tarea de coordinar la gestión de este espacio protegido (la primera reserva natural privada en España creado por WWF en los años setenta). Desde 2003 ocupa el puesto de Responsable del Programa de Especies de WWF España con la tarea de coordinar los proyectos de conservación de especies en peligro de extinción (lince ibérico, lobo, alimoche o visón europeo), la lucha contra sus principales amenazas (proyecto contra el uso de veneno, especies invasoras) y la protección y restauración de su hábitat (Conservación de la Red Natura 2000, acciones de restauración y conectividad ecológica, Gestión del refugio de Rapaces Montejo de la Vega y adaptación al cambio climático).”

Fuente: Luis Suárez, Programa de Especies en WWF.

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