Estasis evolutiva: cuando las cosas no son solo lo que parecen

La ausencia de variación apreciable de los frutos de Physalis sp a lo largo de los últimos 52 millones de años supone un ejemplo buenísimo para ilustrar la idea de que lo que vemos en el mundo natural es la consecuencia de una historia evolutiva compleja y en gran parte desconocida, y no solo (ni siquiera principalmente) de las fuerzas ecológicas que actúan en el presente (Wilf P, Carvalho MR, Gandolfo MA & Cúneo NR, 2017. Eocene lantern fruits from Gondwanan Patagonia and the early origins of Solanaceae. Science, 355 (6320): 71 DOI: 10.1126/science.aag2737). Del mismo modo, supone una oportunidad inmejorable para reflexionar sobre las implicaciones de este tipo de estasis evolutiva a la hora de decidir estrategias de conservación, que quizá estén muchas veces mucho menos fundamentadas de lo que parece.

Izquierda: fruto de Physalis infinemundi descubierto en  el yacimiento de la Laguna del Hunco, en la provincia de Chubut, Patagonia argentina, datado de hace 52 m.a. Derecha: fruto de Physalis ixocarpa de mi huerta, 8-1-2017.

En otro orden de cosas, este tipo de fenómenos es de particular interés para todos aquellos que, sin formación biológica, se atreven a interpretar los comportamientos humanos como si fueran exclusivamente consecuencia de las circunstancias y procesos actuales, ignorando el trasfondo evolutivo con todas sus inercias, restricciones y oportunidades.

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