Modelos de hábitat móvil para explorar efectos del cambio climático sobre áreas de distribución

Acaba de publicarse en Journal of Ecology un artículo interesante sobre los efectos del movimiento de los hábitat como consecuencia del cambio climático, y cómo estos movimientos pueden afectar a los organismos que habitan en dichos hábitat (Moving forward: insights and applications of moving-habitat models for climate change ecology; http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/1365-2745.12724/full). El resumen dice algo así, aunque yo he moderado bastante el tono triunfalista:

Predecir y gestionar las respuestas de las especies al cambio climático es uno de los retos más importantes de nuestro tiempo. Se necesitan herramientas para abordar los problemas asociados con las nuevas condiciones climáticas,  con las nuevas interacciones bióticas y con las mayores velocidades de cambio del clima. En la publicación se presenta un modelo de hábitat móvil (MHM) espacialmente explícito y se intenta demostrar su versatilidad para abordar cuestiones críticas en la investigación del cambio climático, que incluyen dispersión en diferentes direcciones espaciales, estado de la población en relación con su estructura, interacciones interespecíficas, cambios asimétricos de rango de ocupación, efectos Allee y presencia de enfermedades infecciosas. El modelo utiliza ecuaciones integrodiferenciales para ajustar los cambios en la densidad poblacional a lo largo del tiempo en un hábitat que se está moviendo. El modelo es bastante flexible y puede acomodar la variación demográfica, los patrones de dispersión, las interacciones bióticas y la estocasticidad en la velocidad del cambio climático. El modelo proporciona una comprensión mecanicista general de los procesos ecológicos subyacentes que hacen funcionar el sistema examinado. Los datos de campo se pueden incorporar fácilmente en el modelo para obtener información sobre poblaciones específicas de interés y, según se dice, justificar las decisiones de gestión que se deriven de los resultados. Se argumenta que los modelos de hábitat móvil combinan en un marco único teoría ecológica, modelado basado en datos (o empírico) y apoyo a la decisión de conservación. Su capacidad para generar hipótesis comprobables, incorporar datos y proponer prácticas de gestión supuestamente mejores sugiere que estos modelos pueden representar un marco de trabajo valioso para los biólogos del cambio climático.

Creo que es un trabajo interesante. Sin embargo, me temo que adolece de la misma debilidad de base que la mayor parte, si no todos, los trabajos basados en modelos de distribución:  mientras no incorporen los rasgos de historia natural de cada una de las especies afectadas, el poder predictivo real seguirá siendo modesto. Y conocer dichos detalles es tarea que solo puede hacer con eficacia un buen biólogo de campo con amplia experiencia, no un modelador.

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