El maíz transgénico y la pérdida de biodiversidad

Que el maíz transgénico Bt puede tener efectos ambientalmente adversos, independientemente de otras cuestiones desastrosas de índole económica y social, ya no admite duda razonable, por más que la maquinaria proagrotransgénica bombardee incesantemente con su propaganda paracientífica, tratando de desacreditar tanto las evidencias en contra como a los defensores del principio de precaución, y desacreditándose en el fondo a sí misma. Otra cosa diferente supone la discusión sobre el significado de la biodiversidad y los mecanismos implicados en su génesis y dinámica evolutiva, cuestión de la que sistemáticamente se mantienen al margen la mayor parte de los proagrotransgénicos, probablemente por falta de formación biológica de cierto calado. El siguiente artículo discute algunas cuestiones importantes acerca de la distancia que puede recorrer el polen recombinante (y, por lo tanto, capaz de expresar la toxina) y su efecto potencial sobre especies no diana. ¿Cuál sería el resultado de la discusión si en vez de haberse usado como insecto modelo Inachis io (o Aglais io, como ahora se la conoce), se hubiese utilizado una plaga del maíz cuyos adultos llevan sobre sí frecuentemente polen, y son migradores de largas distancias (hasta 5.000 km), como Mythimna unipuncta?

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Estimating acute mortality of Lepidoptera caused by the cultivation of insect-resistant Bt maize – The LepiX model

Lorenz Fahse, Phillip Papastefanou y Mathias Otto

(https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0304380018300152)

“El cultivo del maíz Bt, genéticamente modificado para ser resistente a las plagas de insectos, ha llevado a intensos debates científicos y políticos sobre sus posibles impactos adversos sobre la biodiversidad. Para abordar mejor esta cuestión, desarrollamos un modelo de simulación basado en individuos (LepiX). LepiX considera la dinámica temporal de la liberación de polen de maíz y la fenología de las larvas de los insectos, así como la deposición de polen en las plantas hospedantes en relación con la distancia del campo de maíz, con el fin de estimar la mortalidad de larvas de lepidópteros expuestas al polen de Bt tóxico. Empleamos un análisis de exposición refinado, en comparación con enfoques anteriores, utilizando evidencia reciente sobre deposición de polen en hojas y sobre la heterogeneidad espacial del polen depositado en las hojas. Además, utilizamos un enfoque estocástico, teniendo en cuenta los datos de la bibliografía sobre la biología de las mariposas en combinación con datos históricos sobre la deposición de polen para predecir la coincidencia entre la fenología larvaria y la deposición de polen. Ya que las acciones de conservación pueden actuar a la escala de los individuos para las especies protegidas, LepiX, en tanto que modelo espacialmente explícito basado en los individuos, modelo, es adecuado para ayudar tanto en la evaluación de riesgos como en la propuesta de medidas de gestión basadas umbrales de mortalidad. Hemos contrastado nuestro modelo utilizando Inachis io (Lepidoptera: Nymphalidae) como especie de mariposa y el cultivar MON810 de maíz resistente a insectos. De acuerdo con las predicciones basadas en otros modelos, identificamos los riesgos de mortalidad de las larvas de I. io de la segunda generación larval. Un análisis de la sensibilidad de los parámetros de entrada puso de relieve la importancia tanto de la pendiente [velocidad de respuesta] como del valor LC50 [concentración letal para la mitad de los individuos] de la curva dosis-respuesta, así como del primer día de eclosión larval [sic.; quiere decir de eclosión de los huevos]. Usando diferentes datos publicados para caracterizar la dosis-respuesta de polen MON810 sobre Inachis io, constatamos las consecuencias debidas a las incertidumbres en los parámetros ecotoxicológicos y, por lo tanto, resaltamos la importancia de manejar parámetros biológicos clave para obtener estimaciones fiables de los efectos, así como para la toma de decisiones (por ejemplo, en relación con las distancias de aislamiento) en la evaluación de riesgos”.

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Uso frente a conservación

El uso de los recursos naturales y la conservación de la biodiversidad son dos aspectos de la gestión ambiental que deben ir de la mano. En España, país con escasa tradición en materia de conservación y con unos niveles de educación ambiental muy bajos, ambas actividades están peleadas la mayor parte de las veces. El siguiente artículo de Cristina Álvarez Vaquerizo, abogada ambientalista, es muy revelador de hasta qué punto el colectivo de personas que está detrás de una de ellas resulta favorecido y el que está detrás de la otra, perseguido:

Que suerte tienen los cazadores

http://www.efeverde.com/blog/creadoresdeopinion/suerte-cazadores-por-cristina-alvarez-baquerizo-abogada-ambientalista/

“A lo largo de mi ejercicio profesional he trabajado con  ecologistas o  conservacionistas, y también con cazadores. Y como en los últimos meses existe algo parecido a un debate entre unos y otros, he tenido ocasión de repasar mis opiniones al respecto. Creo que todos coincidiremos en que es imprescindible un entendimiento entre esos sectores. Porque la caza es una actividad que se desarrolla en el medio natural, que precisa de unas especies de fauna, e influye en otras. Su existencia debe ser tenida en cuenta, y debe estar bien regulada.

Eso querría  decir que todos estos sectores debieran sentirse cómodos, y que la actividad de la caza debería  arrojar un balance positivo para todos, lo que no esta ocurriendo hoy.

La razón por la que ese dialogo no esta funcionando es que entre ecologistas o conservacionistas y cazadores, existe un claro desequilibrio a favor de los cazadores, que son, desde mi punto de vista y de lejos, el sector mas afortunado de los que he citado.

Veamos:

Los cazadores mueven muchísimo dinero. Según José Luis Garrido Martín Director General de FEDENCA – en una publicación subvencionada presentada en un foro subvencionado[1]– el dinero generado por la acción de cazar las especies de caza menor  alcanzaría los 741.000.000 €, mientras que el inducido por la caza mayor es de 303.359.650 €. Aquí tenemos una formidable cantidad, que dota a los cazadores de un innegable protagonismo en la economía y el desarrollo rural. Pero, vaya, eso no parece repercutir como debiera en el bienestar común, ya que en realidad, y según la misma fuente  la caza es una actividad con muchas facetas de economía oculta” (sic). La razón de que no se sepa exactamente cuanta economía oculta sobrevive en la caza, es la falta de datos. Podría hacerse una encuesta, claro, como en otros países, pero parece que eso aquí no funcionaria  sino que serian “encuestas que proporcionarían muchos datos estimados y, por tanto, también de fiabilidad limitada (sic). Vamos, que debemos suponer que se dirían mentiras. Se han dedicado muchos esfuerzos a investigar sobre como aflorar el dinero oculto o al menos cuantificarlo, incluso han existido iniciativas parlamentarias como el grupo que en 2003 se ocupó del asunto coordinado por la secretaría técnica del Grupo Parlamentario del Partido Popular, y con la participación muy activa de la Real Federación Española de Caza (RFEC). Pero nada, no aflora. “La mayoría de las partidas son pagadas por los cazadores sin recibir ninguna factura al respecto. Con carácter general, los pagos por cacerías, que es la partida más grande del estudio citado, no disponen de ningún registro contable ni declaración a la hacienda pública” (sic)

Conservacionismo, fondos auditados

En cambio, los grupos conservacionistas mueven bastante menos dinero. Y esos fondos, son exhaustivamente auditados, certificados, publicados, examinados y debatidos. Son tan transparentes que hasta Jara y Sedal puede publicarlos. Si una ONG no actuase de ese modo, (aunque algunas de ellas no aceptan subvenciones o contratos públicos) no recibiría  un euro de ningún ente ni publico ni privado. Ningún ciudadano pagaría cuota alguna. Esa es la primera razón por la que creo que los cazadores tienen mucha suerte y se ahorran mucho papeleo y un pastizal de impuestos que los ecologistas tienen que pagar. Primer desequilibrio.

Los cazadores se apropian de recursos que no son suyos. La verdad, aunque se nos olvida con frecuencia, es que salvo en el caso de las granjas cinegéticas, lo que los cazadores capturan o matan son animales que no les pertenecen. Tampoco nos pertenecen a los demás, ni son comunes. Según el derecho, la fauna silvestre sigue siendo “res nullius”, es decir, no tienen dueño. Pero una vez, por ejemplo, que una finca se ha vallado, para que los venados no se escapen, los propietarios del coto y los cazadores actúan como si esos venados fuesen suyos. Y además, los gestionan, podríamos decir “los cuidan”. Y… ¿a nadie se le mueve un músculo mental pensando esto? Porque si alguien se apropia de un animal, lo alimenta y le facilita la vida para obtener de el un beneficio, ese alguien es un ganadero,  no un cazador. Los cazadores y los dueños de acotados se escabullen de esa acepción y se ahorran la pesadilla burocrática de la legislación ganadera. Un chollo. Ni registros, ni guías, ni condiciones zoosanitarias, ni, por supuesto, bienestar animal. Después de todo, los animales no son suyos. En cambio, los ecologistas trabajan con las poblaciones de fauna silvestre a favor de su recuperación poniendo sus recursos y medios en favor de algo que ven como realmente común, de lo que no tienen la menor intención de apropiarse. Y no se quedan con nada. Segundo desequilibrio.

Los cazadores y la Ley. Según fuentes fiables como las memorias de la Fiscalía Coordinadora de Medio Ambiente y Urbanismo[2], y los Informes anuales del Seprona, los delitos e infracciones ambientales en general disminuyen excepto los cometidos contra la fauna, y dentro de esta, los cometidos por el ejercicio de la caza. La batalla en torno a los métodos ilegales de caza se esta dando en dos planos; por un lado, se están modificando las leyes para tratar de legalizar métodos de caza no selectivos o crueles, mientras que por otra parte se están usando ilegalmente en la practica. Se siguen colocando crecientemente cepos, se sigue empleando el veneno. Últimamente se vuelven a ver disparos contra especies amenazadas. Los ecologistas, sin embargo, se ven obligados a un respeto estricto de la legalidad en todas sus actuaciones. Y además, y muy a su pesar, se ven obligados a actuar muchas veces como asesores gratuitos  de las administraciones publicas (actividad bien diferente al lobby, ya nos gustaría), porque estas, en definitiva cambian cada cuatro años y siempre se están empezando a enterar cuando se van, así que si, los ecologistas, que no cambiamos cada cuatro años, debemos conocer la ley y debemos enseñar a los demás como aplicarla.  Tercer desequilibrio

Yo no se ustedes pero yo diría que un colectivo tan afortunado como el de los cazadores, que maneja dinero en economía  oculta que no tributa, emplea para un uso privativo recursos que no le pertenecen y además incumple la ley con frecuencia, debería mostrarse humilde cuando se refiere a los ciudadanos que directamente o a través de las organizaciones que les representan, expresan sus posiciones sobre el mejor modo de proteger la naturaleza. Mostrarse humilde y debatir con alguna clase de elegancia moral. Estamos muy necesitados de ello, además.


[1] “La Caza, Sector económico” Ponencia presentada en el Foro de la Real Federación Española de Caza sobre “La responsabilidad de los accidentes de tráfico con fauna silvestre” en Madrid, el 6 de junio de 2012

[2] Véase en particular la de 2013.”

Las contribuciones de la naturaleza a la vida de las personas

Acaba de publicarse un artículo muy interesante, y con múltiples derivaciones para ser discutidas: Assessing nature’s contributions to people (Evaluación de las contribuciones de la naturaleza a las personas).

http://science.sciencemag.org/content/359/6373/270.full

“Un desafío importante, presente y futuro, es mantener o mejorar las contribuciones beneficiosas del medio natural a una buena calidad de vida de todas las personas. Esta es una de las motivaciones clave de la Plataforma intergubernamental Científico-Normativa sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES), un esfuerzo global conjunto de gobiernos, instituciones académicas y sociedad civil para evaluar y promover el conocimiento de la biodiversidad y los ecosistemas de la Tierra y su contribución a las sociedades humanas, con objeto de documentar la formulación de políticas. Uno de los elementos clave más recientes del marco conceptual de IPBES es la noción de contribuciones de la naturaleza a las personas (PNC), que se basa en el concepto de servicio ecosistémico popularizado por el informe Evaluación de Ecosistemas del Milenio (EM). Pero como se detalla, el NCP definido y puesto en práctica en IPBES difiere del trabajo desarrollado anteriormente en esta línea de varias maneras importantes. En primer lugar, el enfoque de PNC reconoce el papel central y omnipresente que desempeña la cultura en la definición de todos los vínculos entre las personas y la naturaleza. En segundo lugar, el uso de NCP eleva, da énfasis y hace operativo el papel del conocimiento indígena y local en la comprensión de la contribución de la naturaleza a las personas.”

Abejas, polinización, servicios ecosistémicos y declive: de la especulación a los hechos

En los últimos años, y en parte debido a la proliferación del síndrome de abandono de las colmenas por parte de las abejas domésticas y al descubrimiento del efecto letal sobre las abejas de los insecticidas neonicotinoides, se ha organizado un movimiento en defensa de las abejas domésticas que asume de manera incorrecta que éstas fueran no ya desproporcionadamente importantes en su papel de polinizadoras de plantas domésticas y silvestres en relación con otras especies de abejas, mariposas, polillas, escarabajos, trips o dípteros, sino que parece que defiende que las abejas domésticas fueran la clave del funcionamiento de los ecosistemas. Nada más lejano de la realidad. Hace unos años, Ignasi Bartomeus tomó la iniciativa de redactar una nota para la revista de divulgación Quercus, que firmanos 35 ecólogos bajo el nombre de Grupo Ecoflor, al que pertenecemos, en el cual se comentaban los cinco conceptos fundamentales que se estaban entendiendo mal por periodistas y ciudadanos (http://www.revistaquercus.es/noticia/6485/opinion/el-declive-de-las-abejas:-cinco-conceptos-mal-entendidos.HTML; véase https://verdencina.wordpress.com/2016/03/02/el-declive-de-las-abejas/). Ahora, acaba de aparecer un artículo de investigación que documenta, en forma de metaanálisis, el papel de la abeja doméstica, que globalmente no es ni mucho menos tan importante como muchos defienden.

The worldwide importance of honey bees as pollinators in natural habitats

Keng-Lou James HungJennifer M. KingstonMatthias AlbrechtDavid A. HolwayJoshua R. Kohn

(http://rspb.royalsocietypublishing.org/content/285/1870/20172140)

Resumen: “La abeja melífera occidental (Apis mellifera) es el visitante floral más frecuente de los cultivos en todo el mundo, pero el conocimiento cuantitativo de su papel como polinizador fuera de los hábitat fuertemente antropizados es en gran parte deficiente. En este trabajo se utiliza un conjunto de datos globales de 80 redes de interacción de planta-polinizador publicadas, así como medidas de efectividad de polinizadores de 34 especies de plantas, para evaluar la importancia de A. mellifera en hábitats naturales. Apis mellifera es el visitante floral más frecuente en hábitat naturales de todo el mundo, con un promedio del 13% de visitas florales en todas las redes (rango 0-85%), con un 5% de especies de plantas registradas visitadas exclusivamente por ella. En el 33% de las redes y el 49% de las especies de plantas, sin embargo, nunca se observó la visita de A. mellifera, lo que demuestra que muchos taxones y agregados de plantas con flores siguen dependiendo de los visitantes florales que no son A. mellifera para su polinización. Las visitas a Apis mellifera fueron más altas en climas más cálidos y menos variables y en el continente frente a lugares insulares, pero no difirieron entre las áreas para las que es nativa frente a aquellas donde está intorducida. Con respecto a la efectividad de la polinización en una sola visita, A. mellifera no difirió del promedio de visitantes florales diferentes a A.  mellifera, aunque generalmente fue menos efectiva que el polinizador distinto de A. mellifera más efectivo. Estos resultados abogan por trabajar para conseguir una comprensión más detallada cómo A. mellifera configura la ecología, la evolución y la conservación de las plantas, los polinizadores y sus interacciones en los hábitat naturales, así como cuáles pueden ser las consecuencias a este respecto en función de los posibles cambios futuros en su rango de distribución y abundancia.”

Este artículo ha tenido una gran repercusión en los medios, como era de esperar. Sin embargo, muchos de estos afirman equivocadamente y de manera simplista que  las abejas melíferas europeas son el polinizador más importante del mundo, lo que no es cierto. Las cosas no son tan sencillas como a veces se pretende.

 

La sexta extinción

La extinción de especies está llegando a un punto crítico

(http://www.ambientum.com/boletino/noticias/La-extincion-de-especies-esta-llegando-a-un-punto-critico.asp?utm_campaign=11032015not&utm_medium=email&utm_source=newsnoticias)

“La extinción de especies urge más que el cambio climático y como tal, precisa de una actuación más rápida.

En una entrevista con EFE, Gerardo Ceballos asegura que el cambio climático es muy grave pero es un problema más a largo plazo. Sin embargo, la Tierra se encuentra “ya inmersa en la sexta extinción masiva de seres vivos, provocada por el hombre”, lo que acarreará la desaparición de numerosas especies, que alterarán las funciones biológicas de los ecosistemas.

El humano erosiona el tejido ambiental que permite la vida en la tierra”, afirma Ceballos . Para el ecólogo (México 1958), las especies que se deberían haber perdido en los últimos 10.000 años lo han hecho en apenas 100 años, y lamenta “la rapidez con la que se pierden poblaciones”.

Cifras

Preocupado por el futuro de las especies, alerta de que los últimos estudios sobre extinciones arrojan cifras preocupantes: el 30 % de los vertebrados están reduciendo sus poblaciones, alrededor de 177 mamíferos han perdido el 30 % su hábitat y el 50 % de animales que vivieron en la Tierra, desde sus orígenes hasta ahora, ha desaparecido. A su juicio, de continuar esta tendencia, la humanidad será testigo de una “aniquilación biológica” y aunque es consciente de que utiliza una “expresión fuerte”, afirma que sería poco ético, desde su papel como científico, no advertir a la población de la realidad que está ocurriendo.

Ceballos, recientemente galardonado con el Premio Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad en Latinoamérica, ha dedicado casi toda su vida a estudiar el jaguar, el felino más grande del continente americano y el tercero más grande del mundo. Su presencia en los bosques marca la salud del ecosistema, porque “donde hay jaguares hay vida”, y si se mantiene el jaguar se estará preservando el 60 % de toda la biodiversidad de México. Además, la reducción del impacto de algunas actividades, como la caza o el uso de plaguicidas, afecta de manera positiva a la mayoría de las poblaciones de fauna, no sólo al jaguar, que se recuperan más fácilmente porque son muy resilientes.

España

En este punto, el catedrático declara seguir muy atento a los esfuerzos que se realizan en España en tareas de conservación, sobre todo en lo referido a las especies más relevantes como el lince, águilas, lobos y osos. A su juicio, el esfuerzo que España ha hecho para salvar al lince es fundamental y a pesar de los problemas que se plantean se debería seguir actuando en esa misma línea.

“Sí se perdiera el lince sería un pésimo ejemplo y una pésima noticia a nivel internacional, pero sobre todo sería muy malo para España” y aboga por que nuestro país debería “articular de manera más ambiciosa y global” un programa de recuperación de ecosistemas y especies.

Ceballos sugiere definir un marco de actuación que englobe los compromisos de conservación de la naturaleza en España a largo plazo lo que revertiría en una gran oportunidad para convocar a todos los sectores de la sociedad y sentar las bases para mantener la biodiversidad. Es importante mantener la biodiversidad por su propio valor y por el buen funcionamiento de la naturaleza porque la conservación biológica bien gestionada puede ser un elemento económico solido, concluye el ecólogo.

Ecoturismo

¿Hasta qué punto es aconsejable y sensato promocionar el llamado “ecoturismo”, que consiste en ir en masa al campo a tratar de observar la fauna silvestre en lugares poco transitados, lo cual a veces genera una huella ambiental considerable, o hay más bien que centrar la atención en visitar zonas mucho más empobrecidas y tratar de concienciar al ciudadano de la importancia clave de la conservación de la diversidad biológica? ¿Tienen sentido frases como ésta?: “Ver en libertad al lince ibérico, al oso pardo, al lobo o aves casi exclusivas de la península Ibérica (el águila imperial o el buitre negro) es uno de los mejores reclamos para los ecoturistas. Los ecoturistas representan ya el 15 % de los viajeros del mundo, un porcentaje similar en España, en cuyos recursos naturales ponen el foco estos días numerosos operadores internacionales”, leída en http://www.ambientum.com/boletino/noticias/Ecoturismo-Viajes-de-autor.asp?utm_campaign=11032015not&utm_medium=email&utm_source=newsnoticias? Desde el punto de vista de la sostenibilidad ambiental, ¿tiene sentido plantearse el ecoturismo como un negocio, o es tirar piedras contra nuestro propio tejado? ¿Es admisible esto otro, leído en el mismo lugar?: “Operadores nacionales y extranjeros y numerosas empresas españolas han convertido el II Congreso Nacional de Ecoturismo en un “tablero de negocios” para conocer los servicios que prestan esas empresas y comercializarlos en el exterior.”

¿Es esto lo que se persigue?

La realidad de la Conservación Biológica

Un comentario reciente en Nature Ecology & Evolution (https://www.nature.com/articles/s41559-017-0345-x.epdf) discute la idea de que la “complacencia de evidencia” (en realidad, acomodo a lo que en un momento se piensa que ocurre, en función de pruebas circunstanciales) obstaculiza el uso de la investigación científica en la práctica de la Conservación Biológica. Otro artículo más reciente (https://www.nature.com/articles/s41559-017-0345-x.epdf) responde a esto sugiriendo que el problema es más complejo. Yo creo que es cierto, es mucho más complejo.

En realidad, éste es uno de los nudos gordianos de la Conservación Biológica, si no el mayor de todos. Contemplar la complejidad de los procesos naturales en la toma de decisiones es fundamental para que las medidas que se apliquen sean efectivas con una probabilidad alta, pero la necesidad de adoptar medidas con urgencia impide muchas veces considerar dicha complejidad como es debido. Con lo cual, la práctica de la Conservación se convierte de hecho en un compromiso entre la aplicación del método científico y la experiencia de quien propone las medidas a adoptar. Naturalmente, hay también malos biólogos de la Conservación que se limitan a acomodarse al ensayo y error o que se guían por la simple interpretación inductiva, construyéndose modelos supuestamente explicativos sobre la base de una o unas pocas observaciones más o menos circunstanciales.